Hoy los he visitado, pude ver sus efímeras vidas transcurrir por sus últimos momentos. Algunos ya no oyen, algunos ya no ven, algunos apenas caminan, algunos solo duermen, algunos ya no piensan.
No se que es lo que sienten, pero de seguro se lo que añoran, de sus pasados. Ese pasado tan cercano que cada día que pasa más se aleja y más recuerdo se hace y más olvidos genera.
Así es como se mueven, en esta vida, van despacio, sigilosos, tranquilos, con cuidado y arrastrando sus pies. No es que teman, es solo que no pueden.
Claro que no temen, como podrían hacerlo, si la muerte no es una desconocida para ellos, sino una salida, una esperanza, para volver a ser lo que fueron o para ser lo que no fueron.
Ya no pueden con sus cuerpos, necesitan una ayuda, constantemente estiran sus manos en busca de apoyo, pero irónicamente son ellos quienes en su momento a otros capaz se la negaron o capaz no, sino que dieron guía, apoyo, amor, fuerza.
No todos tienen la misma carga, cada cual ha vivido a su manera, pero quiso el destino que allí se encontraran, al azar, por casualidad para compartir este tramo, estos últimos días.
No tienen sentido del tiempo, no saben en que momento viven, no saben que día es, no tienen responsabilidades, solo se sientan a dejar que el reloj gire a su alrededor o duermen sin importar si es de noche o hay sol.
¿Felicidad? Con suerte todos ellos la conocieron, como cualquiera de nosotros. No creo que la hayan perdido pero ya no les es tan fácil encontrarla, han sufrido perdidas, han visto sus sueños morir, han visto su mundo quebrarse. No, seguro que no les es fácil encontrarla.
Algunos dicen que siempre hay algo para hacer, pero ellos les pueden enseñar que hay excepciones a la regla, si es que realmente esa regla existe y no es un engaño.
Acaso hay algo por hacer cuando no se puede leer, no se puede correr, no se puede comer y no se puede creer que con esfuerzo vaya a cambiar, esa ley si existe ya no vale, no a esta edad.
Actualmente les damos la espalda, los alejamos, los olvidamos en sus penurias pero somos conscientes y debemos serlo, que hemos de tomar sus lugares en un futuro, cercano, demasiado para el gusto de algunos porque como sabemos la vida es breve, rápida, no nos deja descansar, nos obliga a avanzar aunque tengamos que arrastrar los pies.
