Duerme. Descansa. Poco a poco deja de ser él. Se va perdiendo en el laberinto de sus pensamientos. Ya no sabe si recuerda, vive o imagina.
Lentamente la vida se le escapa y a veces a su pesar acelera. Creo que ya no recuerda como luchar aunque aun no se entrega.
Solo se concentra en respirar, eso le da unos segundos más para seguir aquí. De todas maneras no creo que sea consciente de su fortaleza, de su batalla desigual.
Vive como un extraño sus últimos días. No nos reconoce y nos extraña. Creerá que lo olvidamos?
Con suerte hay días o cortos momentos en los que regresa y se alegra de vernos, de tenernos cerca.
No sabe si lo merezca o si se lo ha ganado o si se lo deben. Solo lo toma pues lo necesita.
